domingo, 16 de abril de 2017

AUN o tal vez AÚN

Ha sido al introducir la palabra "aún", cuando entre en otro mar, pero de dudas. ¿Es "aún"?..."no, debe ser aún cuando finaliza la frase: no te he visto aún"... Luego debo poner "aun". Y no es por conocimiento de ortografía, sino por algo sensorial, "-aun no-"... "No lo veo, chirría".
Lo más fascinante, es que al encontrar la respuesta, ambos sentidos, que da la tilde, valían para el título: "Como Islas que no saben..."; o, "Como Islas que por ahora no saben..."
Una expresión era descriptiva, la otra desiderativa, pero realmente, ambas tienen sentido para el título. Una representa el presente (aun), y otra, una promesa de futuro (aún).
Es ta palabra, a raíz de esto ha cobrado un sentido (o doble sentido) maravilloso.

Y lo mejor es dejar la fuente y recomendarla: https://campusvirtual.ull.es/ocw/pluginfile.php/4162/mod_resource/content/0/OA_Tilde/aun__an.html

Más sencillo: https://campusvirtual.ull.es



martes, 31 de marzo de 2015

Hace muy poco, conocí el Teatro de la Improvisación. La esencia, es que sea cual sea la historia, no se sabe un segundo antes de empezar, cómo se desarrollará y su desenlace. Y quizá, lo más apasionante, es que su trama y su final se van construyendo en cada momento, pues, como mínimo, los actores son dos. Podemos imaginar, los giros improvisados que va adoptando la historia. Pero no voy a hablar de este arte, soy un recién llegado.

Le explicaba esto mismo a Lidia, cuando, llegamos a una conclusión ("un final de impro"). Seguro que no original, pero no menos evidente: que nuestra vida es una continua "obra" de improvisación: nadie sigue el guión que algunos habíamos trazado para nuestra propia "obra". Para Lidia esto era el misterio y lo grandioso de vivir. Para mí, una forma perfecta de explicar, por qué mi guión había fallado. Y era tan simple... los demás seguían a la par su propia obra, en la que yo era sólo un "personaje", de ficción.

Si hablo de estas obras, pre-escritas, pienso mucho en lo que llamamos "proyectos vitales", con sus predichos hitos por alcanzar. Guiones para una vida. No creo que sea tanto el caso de Lidia (el mío lo fue).

Todo lo que escriba a continuación sobre mi vida, es una improvisación. Pero eso sí, cuando me toque a mí dar la réplica, puedo entonces influir en el guión, y esto no es poco. Puede que no escriba yo mi obra, pero tampoco otros lo hacen. Eso sí, en mi turno, entre millones de posibles réplicas, sólo podré elegir una, para el momento de mi improvisación.

sábado, 5 de noviembre de 2011

La Idea

En algún momento hay que empezar. Lo que más cuesta es la idea que nos permite arrancar. Lo que más cuesta es no detenernos por desconocer el final.
Lo que más cuesta es sobreponerse al qué dirán.
¿Por qué un blog?
No sabía qué otra cosa hacer para lo que quería poner en marcha.
Me he preguntado si, una vez iniciado, querría tener alguna prerrogativa.
Quizá alguna sí. Es material sensible, se dice. Desearía que fuese más un "territorio" donde quedarse, habitar y compartir. Más, por experiencias previas, sí querría tener alguna prerrogativa sobre aquello que personas errantes, quisieran dejar en su vuelo sobre él.

¡Qué riesgo!
o
¡qué soberbia!:

Nosotros, siendo islas, aun de un mar común del mismo "hemisferio",
nos sentimos solitarios/as. Y es que no sabemos siquiera, que habitamos un extenso archipiélago, pues, el reflejo del mar y sus brumas nos hacen pensar, que sólo existe un continente del cuál estamos exilados.

Pero nosotras/os (y hay muchísimas/os más en este océano), no somos islas inhóspitas y aún menos hostiles, pero nos sentimos sólo islotes que no aparecen en las cartas de navegación.

Los grandes cruceros, aún los pequeños veleros, no reparan en nuestras calas.
Probablemente declinaríamos, seamos justos/as, embarcar en uno de estos grandes cruceros. Sabemos que nos angustaríamos. Y aún con todo, envidiamos a quienes de nuevo se marchan. Y parecen todos ¡tan felices! (¡y es que siempre pensamos en términos de todo o nada!). Por eso, aquello que está fuera de nuestra isla, siempre pensamos que es mejor, aunque no nos atrevamos a emprender un viaje.


Pero entonces..., si llegan, se marchan, nos invitan a embarcarnos y los rechazamos -a veces con pesar y otras con orgullo-, estríctamente hablando, no nos podemos llamar ni "náufragos", ni "ermitaños".

Un momento.... Náufragos, no, pues saben de nosotros. ¿Pero es incorrecto llamarnos ermitaños? Claro, tendríamos que ser islas con una montaña, y no islas planas. Pero, es que, en esas cartas de navegación figuramos como islas..., volcánicas, que a veces erupcionan. Y un volcán será inestable, pero no deja de ser una montaña.

Pero nuestros sismógrafos no son buenos. También por eso muchos viajeros se marchan. ¿Quién querría invertir, aunque fuese reposo, en una isla inestable?

Pero, es preciso marcharme o sentido condenado en nuestra isla, ¿Por qué tantos visitantes, aun cuando se marchen dicen que es bella, y acogedora... -claro, salvo cuando tiembla y erupciona-.

Y... ¿si ajustásemos nuestros sismógrafos? ¿Quién nos puede ayudar a hacerlo?
Quizá, sabiendo que vivimos en un archipiélago, podríamos llegar a pensar, que en esas otras islas volcánicas, existen las mismas preguntas.

Y que somos un archipiélago habitable.